• Juan Carlos Bondi

La leyenda de las Cataratas del Iguazú

Argentina es un país repleto de leyendas que le dan vida a muchos pueblos, monumentos y atracciones turísticas. Así como la leyenda del Pozo de las Ánimas y la leyenda del Volcán Lanín, las Cataratas del Iguazú también son dueñas de su propia leyenda.


La historia se remonta siglos atrás, cuando en el río Iguazú habitaba una serpiente gigante y malvada llamada Boi. Era tanta su maldad que le exigía a la comunidad indígena una ofrenda por año y esta se trataba ni más ni menos que de sacrificar a una doncella arrojándola al río para que Boi no lanzara sus maldiciones. Claro que las tribus cumplían a rajatabla cada pedido de esta serpiente con tal de no hacerla enojar.



Cada vez que se realizaba el ritual se convocaba a todas las tribus de la zona pero un año sucedió algo que iba a cambiar el curso de la historia para siempre. Un joven cacique llamado Tarobá llegó al frente de su tribu para presenciar el ritual y, cuando conoció a la bella doncella que iba a ser sacrificada, se enamoró perdidamente. Así fue que Tarobá se reveló contra los ancianos de la tribu para tratar de convencerlos de que no sacrificaran a Naipí, la doncella, pero todos sus esfuerzos fueron en vano.


La noche anterior al sacrificio, Tarobá decidió raptar a Naipí para escapar juntos. Navegaron por el río Iguazú con la canoa de Tarobá hasta que la serpiente Boi se enteró de lo sucedido. Envuelta por un ataque de ira salió a buscarla por su cauce de aguas caudalosas, hasta que finalmente los descubrió y cuando estuvo cerca, con total sigilo, encorvó su lomo y asestó un golpe estruendoso al río, con tanta fuerza que partió el río en dos. De esa manera se formaron las Cataratas, que terminaron atrapando a los enamorados. Como si eso no fuese poco, la serpiente decidió separarlos para siempre. Boi convirtió a Tarobá en un árbol, justo encima de las cataratas y la caída de las aguas representan la cabellera de Naipí. Hecho esto, la serpiente Boi (Diosa del río Iguazú) volvió a sumergirse en la Garganta del Diablo, como es llamada la parte baja de las cataratas, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse jamás.



Pero cuentan los indígenas, que los días en los que aparece el arcoíris, Tarobá y Naipí unen de nuevo su amor.


Ahora que sabés esto, ¿creés que tu próxima visita va a ser distinta y vas a ver de otra manera las Cataratas? Dejanos tu respuesta en los comentarios :)


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