• Juan Carlos Bondi

Una Laguna llena de amor

A unos pocos kilómetros del Complejo Termal Los Molles, y a tan sólo 40 kilómetros de la ciudad de Malargüe, Mendoza, se encuentra una Laguna con una encantadora historia para contar. Se trata de un lugar que no se destaca únicamente por los relatos que allí se originaron, sino porque también, en unos pocos kilómetros, y con una laguna de tan sólo 80 metros de diámetro, acumula una belleza increíble. Es un espacio ideal para descansar y contemplar el paisaje. Allí no está permitido pescar, pero se pueden realizar cabalgatas, caminatas y safaris fotográficos. Lo que hace a la Laguna de La Niña Encantada tan especial es el color esmeralda de sus aguas, color que proviene de los ríos subterráneos que alimentan a la laguna. A su vez, esta se encuentra en la zona donde se depositaron las rocas y sedimentos del volcán El Infiernillo. Por esta razón, la laguna se encuentra rodeada de rocas volcánicas que, al reflejarse en el agua, producen curiosas formaciones que han dado lugar a innumerables mitos y leyendas.


La historia principal de este lugar, la cual le otorga el nombre de “La Niña Encantada” a este bellísima laguna, cuenta la historia de una princesa india llamada Elcha. Elcha era la hija del cacique de la tribu. Una tribu muy pacífica que habitaba la zona hace muchísimos años. Sin embargo, un día esa tranquilidad fue quebrantada; había llegado otra tribu, los Pehuenches, con intenciones de invadir y conquistarlos. El cacique de la tribu originaria, muy preocupado, acudió a la hechicera de la aldea para que lo ayude a detener a los invasores. La hechicera, intentando frenar una posible guerra entre ambas tribus, la cual terminaría en una catástrofe, sugirió tratar de entablar una relación entre ambas, una relación de vecindad y colaboración. Ambos caciques, junto a la hechicera, se reunieron y llegaron a la conclusión de que la mejor manera de entablar un vínculo real y duradero entre ambos grupos era a través del matrimonio de sus hijos. De esta manera, Elcha, debía casarse con el hijo del patriarca pehuenche y, así, ambos pueblos quedarían hermanados. Cuando el cacique le informó a su hija la decisión que habían tomado, ella reaccionó con mucha angustia y desesperación. Es que Elcha estaba perdidamente enamorada de un jóven de su propia tribu, y no iba a aceptar abandonarlo para casarse con otro. Los enamorados, al ver que su amor no sería aceptado, decidieron escapar. Sin embargo, la noticia de la huída no tardó en llegar a los oídos de los caciques y ambas tribus comenzaron a perseguir a la pareja de fugitivos. Era de noche, la luna estaba escondida y se había desatado una gran tormenta, pero esto no detuvo a las tribus en sus respectivas búsquedas. En la oscuridad de la noche tormentosa, Elcha y su enamorado se equivocaron de camino. Llegaron hasta un gran barranco y, mirando hacia abajo, pudieron ver los reflejos de los rayos en el agua de la laguna. Ya no tenían escapatoria: de un lado estaba la laguna, y del otro, los guerreros de las tribus que los tenían acorralados. La única opción que les quedaba era arrojarse al agua, y ninguno de ellos dudó ni un minuto en hacerlo. Así, seguirían juntos, fundidos en un abrazo, por el resto de los tiempos. Al ver esta escena, los caciques de ambas tribus comenzaron a maldecir a sus hijos. La hechicera se unió a estas maldiciones y en ese mismo instante cayó un rayo sobre ella, dejándola petrificada y convirtiéndola en piedra. Hoy en día, es posible verla sobre la montaña que bordea el agua. Desde allí, puede observar la laguna, en donde se encuentra reflejada, en el fondo, una imagen de una mujer. Una mujer que decidió dar la vida para quedarse abrazada, para siempre, con la persona que amaba.


Ahora que sabes esta increíble historia de amor, ¿no te dan ganas de viajar a Mendoza? La Laguna encantada no es sólo una leyenda, es también un lugar ideal para conocer, con aguas transparentes y unos paisajes impactantes.

¡Animate a viajar!


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