• Juan Carlos Bondi

Ying Yang Salteño

Actualizado: 31 jul



Andes y yungas: todo esto sucede en el norte de Salta y, aunque parece imposible de entender que en una misma zona tengamos dos paisajes y climas tan distintos, ¡no lo es! Qué lindo disfrutar por contraste: es, para mí, una de las formas más impactantes de apreciar la naturaleza.


De un lado, una frondosa selva de montaña atravesada por caudalosos ríos y poblada de animales autóctonos, y, del otro, pueblitos que parecen colgados de las montañas, con su arquitectura precolombina y callecitas estrechas y empinadas.


El Parque Nacional Baritú protege la fauna y flora de la selva salteña y alberga mamíferos como el yaguareté, en peligro de extinción. Los pobladores mantienen y cultivan sus costumbres ancestrales nutriéndose siempre de la naturaleza.


Y en la región andina, en Iruya, Nazareno o San Victoria Oeste el ritmo de vida responde a antiguos códigos de convivencia, autenticidad y tranquilidad. Los visitantes pueden sentir la paz y el silencio de los cerros guardianes.


En las Yungas, se disfrutan safaris fotográficos, observación de aves, turismo cultural, experiencias de aventura, kayak, canotaje y rafting.


En las ciudades de San Ramón de la Nueva Orán, Tartagal, Los Toldos, entre otras, se pueden visitar comunidades, descubrir artesanías, visitar reservas, siempre con la natura como maestra de orquesta.


Podés encontrar esta y muchas más notas en la edición de abril 2022 de la revista SOMOS

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