• Juan Carlos Bondi

Conocé un mundo diferente en El Bolsón

Hoy queremos presentarte un lugar muy diferente, sumamente especial o, como les gusta llamarlo a sus habitantes, místico. Ese lugar es El Bolsón, correctamente llamado por muchos “el jardín de la provincia”.


El valle de El Bolsón se encuentra a unos 120 kilómetros al sur de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro. Es una ciudad con no más de 15 mil habitantes, que se destaca por la producción de dulces, cerveza, artesanías, el cultivo orgánico de la tierra y el turismo. Sus mágicos bosques, lagos y toda la naturaleza que despliega este sitio, hacen que sea un espacio ideal para conectarte con vos mismo y encontrar la paz y tranquilidad que tanto buscás. Pero además, El Bolsón te va a permitir desconectar tu mente y aprender cosas que nunca te imaginaste. ¿Querés saber por qué? Abrí tu cabeza, y conocé todo lo que este lugar tiene para contar. Una breve historia Poblada inicialmente por colonos alemanes que llegaban desde Chile, fue recibiendo a inmigrantes europeos que convirtieron la zona en un importante centro agrícola, con plantaciones de lúpulo y frutas como frambuesas, frutillas, arándanos y manzanas. A partir de la década del ’60, una nueva oleada de personas, buscando tranquilidad y otras formas de vida, se instalaron en esta ciudad: los hippies. Atraídos por las energías naturales y mágicas de la ciudad, esta colectividad le dio características únicas a El Bolsón: Autosuficiencia de recursos, vida en comunidad y trabajo artesanal.


Ya sea por la forma de vida de sus habitantes, la precariedad de sus caminos o por las dificultades del propio clima patagónico, hasta hace no muchos años llegar a El Bolsón no era tarea fácil. Por esta razón, la ciudad permanecía relativamente aislada. Aunque hoy ha crecido muchísimo, sigue siendo un lugar muy tranquilo, sin edificios ni grandes centros comerciales. Todas las oleadas de inmigrantes hicieron que hoy sea un crisol de influencias, un lugar con mucha cultura y, sobre todo, con mucha historia. Los cuentos y leyendas de El Bolsón cautivan a cualquiera y le otorgan un misticismo inconfundible. Magia en los bosques Si hay algo en lo que todos sus habitantes, y aquellos que visitaron estas tierras coinciden, es en la magia del lugar. Sobre todo, en el encanto único de sus bosques. Allí es donde muchísimos lugareños reconocen haber visto duendes. Para algunos será verdad, para otros puras alucinaciones, pero hay algo que es cierto: La magia y la energía especial que irradia El Bolsón se siente en todo el cuerpo. Igualmente, no cualquiera es capaz de verlos. Para poder experimentar un encuentro con estos seres, es necesario abrir tu mente y creer en la posibilidad de que existan otros mundos y otras realidades diferentes a la nuestra. Quienes viven en esta ciudad, consideran que los duendes son los guardianes del bosque. Ellos se ocupan de cuidarlos, ya que es la inmensidad de los bosques, la tierra fértil, los frutos que allí crecen y la gran cantidad de arroyos y cascadas, lo que los condujo a instalarse en la Patagonia Argentina. Las personas que afirman haberlos visto los describen con no más de 90 centímetros de altura y como seres que parecieran vivir en una juventud eterna. Lo que se repite en esta ciudad es que no hay que salir a buscarlos, ya que de esa manera no los vas a encontrar. Es necesario creer y dejarse sorprender, así es como vas a poder sentir su presencia. Una leyenda popular Aunque no lo creas, hoy en día muchos habitantes de El Bolsón sostienen que existe un duende que alguna vez supo ser un ser humano tal como nosotros. Esta es la historia de Coquito. Coquito apareció en la ciudad a mediados de 1954. Lo que no todos saben, es que su nombre era Omar Villalba y que vino a la Patagonia como delegado del entonces presidente Juan Domingo Perón. Al llegar al Bolsón, Omar se dedicó a atender las necesidades y urgencias de los más carenciados. Debido al poder y a la autoridad que demostraba tener, las personas depositaban su confianza en él y creían en su ayuda. Sin embargo, un día Omar fue tomado por sorpresa por la Gendarmería. Ese día, los oficiales lo llevaron preso. Algunos sostienen que su detención tuvo que ver con el Golpe de Estado al gobierno peronista, otros, afirman que en realidad era un impostor. Lo cierto es que una vez que recuperó su libertad, fue naciendo el mito de “Coquito”. Después de años de estar en la calle, algunos vendedores de la feria de artesanos decidieron ayudarlo. Lo vistieron con un gorro a rayas, un saco largo y un bastón con seres mágicos colgando. Desde ese momento nació la leyenda: Los turistas lo paraban para sacarse una foto y le daban algunas monedas. Cuando tenía un poco más de 70 años, un conocido psiquiatra del pueblo decidió darle asilo. Viajaban juntos a todos lados y el doctor lo presentaba como un auténtico duende. Coquito aprovechaba ese título y contaba historias para ganarse unos pesos. Sin embargo, en uno de sus viajes chocaron con el auto, y tanto el médico como Coquito fallecieron. Muchos habitantes propusieron crear una plazoleta que lleva su nombre, pero el proyecto nunca se realizó. A pesar de que no hay una plaza ni algún recuerdo en su nombre, nadie se olvida de Coquito. Se dice que todavía deambula por las calles de El Bolsón, pidiendo que le den “un pesito”. Y vos, ¿te animás a descubrir si todas estas historias son reales? ¡Visitá El Bolsón y viví toda su magia!


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